

La salud integral es un concepto vinculado a la definición de salud establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la describe como "un estado de completo bienestar físico, mental y social". Se trata de una perspectiva holística que trasciende la concepción tradicional de la medicina, la cual define a la salud simplemente como la ausencia de enfermedad.
Este enfoque requiere una visión multidisciplinar desde el punto de vista de los profesionales sanitarios, abordando sus tres componentes fundamentales: salud física, salud mental y salud social. Un concepto especialmente relevante en el contexto actual del país, donde los desafíos en materia de salud pública demandan profesionales preparados con esta visión.
Para quienes buscan desarrollar una carrera en el ámbito de la salud pública con una visión que trascienda lo clínico, la Maestría en Salud Pública de la Universidad Europea en México profundiza en este enfoque, formando profesionales capaces de generar cambios significativos. Por su parte, la Maestría en Administración en Salud prepara líderes capaces de gestionar organizaciones sanitarias con eficiencia y visión estratégica, garantizando que los servicios de salud sean accesibles, sostenibles y centrados en el bienestar integral de las personas.
Existen tres factores que determinan si una persona disfruta o no de una salud integral:
El correcto funcionamiento del organismo y la ausencia de enfermedades son determinados por la salud física, que además es el aspecto más cercano al concepto tradicional de salud en la medicina. Incluye desde la prevención de enfermedades crónicas hasta el mantenimiento de un sistema inmunológico fuerte.
Hace referencia a un estado de bienestar caracterizado por la ausencia de trastornos mentales. Esto no sólo permite que las personas desarrollen su vida cotidiana, sino que brinda las herramientas necesarias para afrontar situaciones de estrés.
Según datos de la OMS, los trastornos mentales representan el 12.5% de todos los problemas de salud a nivel mundial, y en México, aproximadamente el 30% de la población ha experimentado algún trastorno mental en algún momento de su vida. Esto constituye uno de los mayores retos de la salud pública en nuestro país.
Los factores socioeconómicos que pueden afectar a la salud de las personas se engloban en la salud social. Entre estos factores hay aspectos como la educación, la seguridad financiera y alimentaria, el acceso a servicios básicos, así como el empoderamiento de las comunidades.
La salud integral no es solo un objetivo deseable, sino un derecho humano fundamental reconocido en la Constitución. El artículo 4º constitucional establece que "toda persona tiene derecho a la protección de la salud", un principio que va más allá del simple acceso a servicios médicos.
Este derecho implica que todas las personas deben tener acceso a:
El Estado, las instituciones de salud y la sociedad en su conjunto tienen la responsabilidad de garantizar este derecho. Sin embargo, también recae en cada persona la responsabilidad de cuidar su propia salud mediante hábitos saludables y el uso responsable de los servicios de salud.
El control sobre las enfermedades o los sucesos que afectan a nuestra salud mental y a nuestro entorno socioeconómico muchas veces se escapa de nuestras manos. No obstante, en nuestro ámbito personal podemos desarrollar hábitos saludables que contribuyan a cuidar los aspectos físicos y mentales de un bienestar integral.
Mantener una buena salud física requiere atención constante a aspectos fundamentales de nuestro estilo de vida. En nuestro día a día, debemos estar atentos a cuatro aspectos clave que determinan nuestro estado físico:
La salud mental requiere atención consciente y prácticas regulares. Estos aspectos son básicos en su cuidado, aunque existen muchos otros que pueden afectar a este componente de la salud integral:
Existen aspectos relevantes que tienen un impacto negativo en la salud de las personas, como pueden ser la pobreza, los conflictos estructurales, la exclusión y otros componentes socioeconómicos. Estos aspectos muchas veces escapan de nuestro control individual, por lo que deben abordarse desde un enfoque multidisciplinar e institucional de promoción de la salud.
Algunas de las áreas de intervención prioritarias que pueden ayudar a mejorar la salud social de las comunidades son:
La salud integral representa un equilibrio dinámico entre el bienestar físico, mental y social. Como hemos visto, las personas pueden formar hábitos saludables para proteger su salud mental y física, pero las instituciones y los servicios sociales y sanitarios deben contribuir a crear las condiciones necesarias que favorezcan la salud social.
Mejorar la calidad de vida de las personas, prevenir enfermedades, generar resiliencia y garantizar el bienestar global de la población depende de este equilibrio. En un país como México, con sus particulares desafíos en materia de salud pública, la formación de profesionales con una visión integral se vuelve cada vez más necesaria.