

El sedentarismo es un problema de salud pública con graves consecuencias a corto y largo plazo. En este artículo, exploramos qué es exactamente una actividad sedentaria, cuáles son los factores que la favorecen y cómo impacta en tu bienestar físico y mental.
Si te interesa ayudar a las personas a llevar una vida más activa y saludable, es fundamental que te formes con programas especializados. La Universidad Europea en México ofrece la Maestría en Ciencias del Deporte, un programa que te capacitará para comprender la fisiología del ejercicio, diseñar intervenciones basadas en evidencia y contribuir a la prevención de enfermedades relacionadas con la inactividad física.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sedentarismo es la falta de actividad física suficiente para cumplir con los niveles recomendados para la salud. Pero, ¿qué significa esto exactamente?
Es importante diferenciar este problema de la simple falta de ejercicio, ya que va mucho más allá. No hablamos solo de la ausencia de actividad física estructurada como entrenar en el gimnasio o practicar un deporte, sino de largas horas de inactividad en las que la persona está sentada frente a la computadora, viendo la televisión o usando dispositivos celulares. Esta distinción es fundamental: puedes hacer ejercicio 30 minutos al día y aun así ser sedentario si pasas el resto del tiempo sin moverte.
La inactividad prolongada ralentiza el metabolismo, reduce la circulación sanguínea y afecta múltiples sistemas del organismo, desde el cardiovascular hasta el musculoesquelético. Por eso, los expertos en salud insisten en la importancia no solo de ejercitarse, sino de reducir el tiempo total de inactividad a lo largo del día.
Según estudios científicos, se considera sedentarismo cuando una persona pasa más de 6-8 horas al día sin realizar actividad física moderada o intensa. Esto incluye todo el tiempo que pasamos sentados en el trabajo, en el transporte o en casa.
Las actividades sedentarias más comunes en la vida moderna incluyen:
El denominador común de todas estas actividades es el bajo gasto energético: menos de 1.5 veces la tasa metabólica en reposo. En otras palabras, tu cuerpo casi no requiere energía adicional para realizar estas tareas, lo que tiene consecuencias importantes para tu salud metabólica y cardiovascular.
Un dato relevante: la OMS recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad intensa por semana. Sin embargo, en México, aproximadamente el 58% de la población adulta no cumple con estas recomendaciones, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.
Son muchos los factores que han contribuido a que nuestro estilo de vida sea mucho más inactivo. Comprender estas causas es el primer paso para combatirlas. Veamos algunos de los más relevantes:
El estilo de vida moderno ha convertido al sedentarismo en un importante problema de salud pública. Se considera uno de los principales factores de riesgo, ya que tiene múltiples efectos negativos para la salud integral y prevención de enfermedades crónicas.

Reducir el impacto del sedentarismo es posible adoptando hábitos saludables en la vida diaria. Estas son algunas acciones concretas que puedes incorporar:
El sedentarismo no solo afecta a las personas a nivel individual, sino que también genera un impacto significativo en el sistema sanitario. Las enfermedades crónicas relacionadas con la falta de actividad física, como las cardiovasculares y metabólicas, aumentan la demanda de atención médica y recursos sanitarios.
Las carreras profesionales relacionadas con el deporte desempeñan un papel fundamental en la lucha contra este problema. Estos especialistas ofrecen recomendaciones personalizadas basadas en el estado físico, el historial médico y el estilo de vida de cada paciente. Para quienes han sido sedentarios durante mucho tiempo, comenzar con caminatas cortas, estiramientos suaves o ejercicios de fuerza de baja intensidad puede ser una estrategia eficaz. A medida que el cuerpo responde, se puede aumentar progresivamente la intensidad y la duración de la actividad, siempre con supervisión profesional. Este enfoque individualizado mejora los resultados y asegura que los cambios se mantengan a largo plazo.
Romper con el sedentarismo no se trata de convertirse en atleta de alto rendimiento, sino de incorporar más movimiento en tu rutina diaria. Cada paso cuenta, cada pausa activa suma y cada decisión de elegir la escalera en lugar del elevador es una inversión en tu salud futura. La clave está en la consistencia y en encontrar formas de actividad física que se adapten a tu estilo de vida y te resulten sostenibles.
Si te interesa especializarte en esta área y ayudar a otros a mejorar su calidad de vida, la Universidad Europea en México ofrece programas como la Maestría en Gestión Deportiva, donde aprenderás a diseñar e implementar programas de promoción de la actividad física en diferentes contextos. También puedes considerar la Maestría en Psicología Deportiva, que te preparará para abordar los aspectos motivacionales y conductuales que influyen en la adopción de hábitos activos, especialmente relevante cuando trabajas con personas que enfrentan barreras psicológicas para mantener un estilo de vida activo.
Se considera sedentarismo cuando pasas más de 6-8 horas al día sin realizar actividad física moderada o intensa, incluyendo tiempo sentado en el trabajo, transporte o en casa.
Aunque hacer ejercicio es beneficioso, no elimina completamente los riesgos del sedentarismo. Es importante también reducir las horas de inactividad total durante el día mediante pausas activas y movimiento frecuente.
Ambos son factores de riesgo importantes para la salud. Sin embargo, estudios muestran que el sedentarismo puede tener efectos negativos incluso con una alimentación adecuada, y viceversa. Lo ideal es cuidar ambos aspectos.
Sí, el sedentarismo está asociado con mayores tasas de ansiedad y depresión. La actividad física libera endorfinas y neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés.